Perrito, Accesibilidad y Resiliencia

Por Rafael Abreu

“¡Vamos, frota! Necesito práctica. Un día seré un perro terapeuta” -Perrito, El Gato con Botas: El Último Deseo

Shrek fue una película revolucionaria para su época, salió en un tiempo en el que el “Renacimiento de Disney” estaba decayendo, la gente se estaba cansando de los mismos musicales de princesas que, si bien son clásicos enternecedores hasta el día de hoy, seguían la misma fórmula. Y fue entonces que ocurrió una crisis en Disney. Jeffrey Katzenberg, líder del departamento de animación de Disney de 1984 a 1994 y el visionario que fue personalmente responsable, no solo de este “Renacimiento de Disney”, sino también de la primera nominación en la historia de una película animada al Óscar por Mejor Película (para La Bella y la Bestia en 1991), así como de la alianza Disney-Pixar; fue expulsado de la compañía luego de que su colega, Michael Eisner, le prometiera la presidencia y después lo traicionara para asumir el puesto él mismo.

El Gato con Botas: El Último Deseo (DreamWorks Pictures, via: Universal Pictures México).

¿La respuesta de Katzenberg? Fundar su propio estudio, Dreamworks, y ganar en 2001 el primer Óscar en la historia a Mejor Película Animada con una película que no solo se burlaba de La Casa del Ratón, sino que demostraba su mayor fallo: Eran historias perfectas de gente perfecta con apariencia perfecta. Shrek llegó a demostrar que se puede ser genuino sin ser sacarino, y que la vida no es como las historias de Disney, pero también puede ser mágica. Que no todes podemos ser príncipes o princesas con dinero, fortuna y una apariencia hegemónica, pero que eso no importa si encontramos amistades y formamos vínculos que nos quieran por quiénes somos, pero lo más importante, que debemos aceptarnos a nosotres mismes sin darle importancia a las preconcepciones que la gente tenga de nosotres. Más que una historia de amor incondicional, o incluso de amistad incondicional, Shrek fue una historia de auto-aceptación incondicional.

Y aún así, me parece increíble el nuevo giro que ha dado la franquicia de Shrek, en 2001 nos mostraba la importancia de la importancia de aceptarnos a nosotres mismes. Hoy, 22 años después (lo sé, a mí también me duele), nos enseña a aceptar nuestra propia muerte, porque precisamente lo que hace precioso el tiempo que tenemos en esta tierra, es que este es limitado. Y quizás el personaje más valioso, no solo para esta película, sino que me atrevería a decir que para toda la saga de Shrek, es Perrito. Porque la historia de Perrito nos demuestra que la vida no tiene que ser perfecta para ser disfrutada. Si hay dos grandes mensajes que puedo encontrar en este personaje son el valor de la resiliencia y la visibilidad que le da a los perros de terapia y al tema de accesibilidad y neurodivergencia.


"¡Vamos, frota!" (DreamWorks Pictures, via: Universal Pictures México).

Empezando con el segundo tema, Perrito explica las funciones de un perro de terapia de una manera sencilla, pero efectiva en la película: “Ya que lo preguntas, cuando alguien se sienta mal, me frotará la panza ¡y se sentirá mejor!” El tipo de perro de terapia que Perrito quiere ser se ajusta a la figura de AAE o Animal de Apoyo Emocional. Los AAE cumplen la importantísima función de proveer apoyo y acompañamiento a las personas con discapacidades psicosociales. A diferencia de los animales de servicio, que están entrenados en tareas específicas (por ejemplo, guiar a personas ciegas o recoger cosas para personas con alguna discapacidad motriz), los AAE no necesitan estrictamente estar entrenados, para ser un animal de apoyo emocional solo se necesitan dos requisitos: 1. Ser sociables y amigables. 2. Tolerar aglomeraciones y sonidos fuertes.

Hay animales de apoyo emocional de todo tipo, por ejemplo, algunos perros son entrenados para poder olfatear cuando una persona está a punto de tener un ataque de epilepsia (o al menos se asume que es por el olfato, ya que no se ha podido comprobar cómo es que lo pueden detectar antes de que pase), estos perritos buscan eliminar cualquier obstáculo para que las personas con epilepsia no se lastimen de gravedad al tener un “gran mal” (o crisis convulsiva), el perro de terapia entonces se recuesta junto a la persona y la acompaña hasta que la convulsión termine.


Una perrita terapeuta de la vida real, haciendo un excelente trabajo (via: Tekcrispy).

Y también están los AAE como Perrito, que se encargan de asistir a personas neurodivergentes en situaciones como crisis depresivas o ataques de pánico. De verdad que si fuera a dar una clase sobre cómo manejar un ataque de pánico, lo primero que haría sería poner un clip de esta película demostrando cómo lo maneja Perrito. Cuando el Gato, confrontando el hecho de su propia muerte, tiene un ataque de pánico, Perrito lo maneja de una manera tan adecuada, tan genuina, que no pude evitar soltar una lágrima.

  • 1.- Al principio, Perrito le pregunta a Gato qué le pasa, ahí se da cuenta de la situación. Gato, en efecto, está experimentando un ataque de pánico.
  • 2.-Al ver que Gato no está consciente de lo que pasa a su alrededor y está hiperventilando, Perrito ya tiene una idea de la situación y procede a colocar gentilmente su cabeza sobre Gato. Esto se conoce como Terapia de Presión, las personas neurodivergentes, e incluso las neurotípicas en situaciones como ataques de pánico, suelen responder bien a tener peso encima. La explicación es que al tener presión encima, el cuerpo manda una señal de peligro físico al cerebro, y durante un ataque de pánico, la sensación de peligro físico, aunque no sea un riesgo genuino, vence a la sensación de peligro percibido. El ataque de pánico se corta de raíz.
  • 3.- Perrito no habla ni hace contacto visual hasta que Gato empieza a acariciarlo. Cualquiera de estas dos cosas representa una sobreestimulación aún mayor para la persona que experimenta un ataque de pánico. Perrito acompaña a Gato y solo se dirige a él cuando éste lo acaricia, su ritmo cardiaco baja y reconoce que el peligro ya pasó y está listo para hablar.
  • 4.- Una vez que se acaba el ataque, Perrito continúa su terapia preguntándole a Gato “¿qué pasó?” y es entonces que Gato puede abrirse emocionalmente y logra expresar aquello que había reprimido (y que causó el ataque de pánico en primer lugar). Después de resolver el problema inmediato, Perrito pasa a tratar de encontrar una solución al problema subyacente.
  • Nota 1:

    Otras soluciones ante ataques de pánico son hacer que la persona corra o realice actividad física repentina y cansada, remojar las manos o la cara de la persona en agua con hielo o realizar “respiración 4x4”, es decir, respirar 4 segundos, retener el aire 4 segundos, exhalar 4 segundos.

    Nota 2:

    Nunca, pero de verdad nunca, le griten y/o abofeteen a una persona durante un ataque de pánico. Casi siempre se muestra esta reacción en medios de comunicación y me hierve la sangre al verlo porque no hay peor reacción que esa ante un ataque de pánico.